lunes, 28 de octubre de 2013

La Parroquia de San Andrés de Baeza, San Juan de Ávila y su discípulo Dr. Pedro de Ojeda

Debido a la situación geográfica en el plano de la ciudad, la Parroquia de San Andrés no se encuentra  contemplada  en la “ruta avilista básica”. No por eso ocupa un lugar secundario. Todo lo contrario: la Parroquia de San Andrés, diría, es el alfa y la omega avilista. En Ella predicó San Juan de Ávila – recogiendo los frutos espirituales de su incipiente misión en la ciudad -  y en Ella fue Prior, compaginándolo con el Rectorado de la Universidad, quien mantuvo por encima de todo el espíritu del Maestro Ávila.





Es el Maestro Bartolomé Ximenez Patón, secretario del santo oficio, quién en el año 1628 publicó en Jaén la historia de la antigua y continuada nobleza de  la ciudad de Jaén. En el capítulo 40 dedicado a la ciudad y arciprestazgo de Baeza, nos dice de la Parroquia de San Andrés que tiene 1577 casas y un Priorato que siempre se da a grandes letrados y a personas de notable virtud.


Esta referencia me da pié para ir colocando en el tablero las fichas que dispongo.

Efectivamente: Cuando el Obispo de Jaén D. Baltasar Moscoso y Sándoval el día 8 de agosto de 1624 abrió el proceso de beatificación del maestro Juan de Ávila, pidiendo que los edictos se fijen en las Iglesias de Baeza, para que toda persona pueda aportar datos de él, se les acepten las declaraciones bajo juramento.


El Lcdo. Juan de Almansa, cura de la Iglesia Parroquial de San Andrés, fijó el edicto el día 24 de agosto de 1824, siendo testigos el Prior, clérigos y el antes citado Lcdo. Juan Almansa, retirándolo el día 1 de febrero de 1625.


Entre los feligreses que acudieron a testificar el día 15 de octubre de 1625 figura el MAESTRO FRANCISCO CUADROS ALFEREZ  de 50 años, presbítero y Prior de San Andrés. No conoció al Maestro Ávila pero si oyó decir al Dr. Ojeda, que fue maestro suyo en Teología  Positiva, que tenía muy grande gana y codicia  de haber y alcanzar estas Advertencias para el Concilio o Concilios Provinciales porque se las habían alabado, que eran de muy grande importancia.(21)  y que el Maestro Ávila escribió un tratado que se titula AUDÍ FILIA, que a muchos años leyó, el cual está lleno de una Celestial Doctrina  y raro espíritu, de mucho provecho y consideración para cualquier alma que quisiere aprovechar en el servicio de Dios.

Igualmente el 24 de agosto de 1624 el Lcdo. Juan Duscos, presbítero, secretario del santo oficio, beneficiado de la Parroquia de San Pablo de Baeza, fijó dicho edicto en la puerta principal del templo. El día 30 de octubre de 1624 el Maestro PEDRO de LOMAS, clérigo, presbítero y feligrés de San Pablo vino a declarar lo que sabía.


En particular sabe que “estando enfermo, ya cercano a la muerte, el Venerable Doctor Pedro de Hojeda, sucesor en el Patronato de estas Escuelas y catedrático de Sagrada Escritura y más legítimo sucesor en el celo de aprovechar las almas, en el padecer trabajos e injurias, llevándolas siempre con paciencia sin responder por sí nada y en el Don de la predicación, estando el dicho Dr. Hojeda con gran desconsuelo no hallaba otro remedio sino mandarle (a Pedro de Lomas) que le leyese las Epístolas del dicho Venerable Padre Maestro Ávila y en particular las que escribió a particulares personas tentadas, afligidas y enfermas con grandes enfermedades, y el dicho Dr. Hojeda decía, digámosle  a nuestro Venerable Padre que nos consuele y nos hable.”(20)


Y “ que no fue menos digno del Patronato de estas Escuelas el Dr. Hojeda, varón muy celoso de la honra y gloria de nuestro Señor, que él solo fue el que sustentó por muchos años a las escuelas y en esta Ciudad el espíritu del dicho Venerable Padre Maestro Ávila, padeciendo muchos trabajos y falsos testimonios porque se guardasen en ellas el espíritu antiguo y sus Reglas y Estatutos, haciendo siempre guerra a la gente que era parte del vicio y favoreciendo a personas virtuosas, predicaba casi todos los días con tan grande espíritu que atemorizaba a los oyentes, tuvo gran cuidado que en las dos iglesias parroquiales que tuvo a cargo se venerase el Culto Divino y en otro convento de Monjas de la Magdalena de que fue siempre Vicario, murió con opinión de grande santidad, con común aclamación  de toda la ciudad y lugares comarcanos, y esto lo sabe este testigo por haberlo visto y haberse hallado presente.(26)


Y, que vió que yendo el padre Gonzalo Ramirez, de  la Compañía de Jesús al colegio de Montilla, dijo que era por visitar el Cuerpo del Padre Maestro Ávila y traer alguna reliquia suya, y trajo cuando volvió a este Colegio de esta Ciudad de Baeza un poco de hueso de un dedo, porque en aquella ocasión se trasladaron sus Huesos, y compartió esta reliquia con el Dr. Hojeda diciendo, un gran tesoro tengo que dar a vuestra merced y el dicho Dr. La recibió hincándose de rodillas y besándolas y ambos a dos las trajeron mientras que vivieron en unos relicarios que traían al cuello con otras reliquias de santos que traían con ellos.


También en Granada, a instancias de su arzobispo Galcerán Albanell se fijó el edicto el día 4 de septiembre de 1624 abriendo el proceso de beatificación.


Entre otros, el 31 de enero de 1625 se presentó a declarar el Maestro BERNABÉ  RUIZ , vecino de Albolote, de 84 años, que comenzó diciendo que “ conocía muy bien al Venerable Padre Maestro Juan de Ávila. Que cuando comenzó a conocerlo fue siendo estudiante en la universidad de Baeza, entró dos días el Maestro Ávila a leer las Artes, que era lo que este testigo estudiaba en aquel tiempo, por ausencia del dicho Dr. Diego Pérez que era su Maestro.


Así mismo este testigo le oyó algunos sermones en la Iglesia de San Andrés de la dicha Ciudad de Baeza y cuando el dicho Venerable Padre maestro Juan de Ávila predicaba le seguía todo el pueblo, por su mucha virtud y buena y santa Doctrina, de la cual se seguía mucho provecho a todo el pueblo, y eran tales los dichos sermones que muchos estudiantes de la dicha Universidad muy entendidos acudían  a oir los sermones y se ponían detrás del púlpito donde predicaba, y allí escribían algunas de las cosas que el suso dicho predicaba y esto es lo que vi hacer muchas veces a los dichos estudiantes.(23)


Este testigo sabe que el dicho Venerable Padre Maestro Juan de Ávila fue causa para que se fundase el colegio de la Universidad de la dicha Ciudad, porque fue la dicha fundación en el tiempo que este testigo comenzaba a estudiar, sabiendo este testigo que de dicho colegio han salido grandes Doctores y mucha gente muy Docta y santa y que siempre procuraron en el dicho Colegio, imitar la vida y santidad del dicho Venerable Padre Maestro Juan de Ávila, a quién se debe aquella obra tan insigne y el mucho fruto y bien que de ella ha salido.(27)


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