martes, 15 de octubre de 2013

La Corrupción en los tiempos del Maestro Ávila -- SEGUNDA PARTE --

LA CORRUPCIÓN en las cartas 11 y 180 del Maestro Ávila

A un Señor de este Reino; a D. Francisco Chacón, marqués de Priego, en contestación a la suya, entre los avisos particulares que le ofrece, leemos:



“Lo primero y que más pena da es ver a nuestro Señor  tan ofendido CON JURAMENTOS FALSOS, O DICIENDO MENTIRA EN LO DE PRESENTE, O NO CUMPLIENDO LO QUE SE JURA. Y donde más se usa esta desventura es donde más lejos debía de estar; conviene a saber, en el ejercicio de la justicia y cosas tocantes a ella. Los que en este caso más desenfrenados están  son los escribanos, que, jurando todos guardar el arancel de estos reinos, casi ninguno lo guarda; y aunque es verdad que era cosa muy justa acrecentarles los derechos, pues los tiempos son diferentes, más no por ello dejan ellos de pecar quebrantando lo jurado. ¿Y qué decir de las veces que esto ocurre? Cuéntense los contratos, testamentos, actos judiciales y, en fin, todas las escrituras que hacen, y súmense cuántos perjurios habrá cada día en esa ciudad; y cuéntense  todos los demás que se hacen en el reino, y parecerán ser tantos, que no haya corazón que sabiéndolo no deseé un castigo que tantas y tales ofensas  merecen…(y sigue más adelante) Para mi tengo, que una de las causas porque el Señor nos azota en cosas temporales  y espirituales, esterilidad de unas y otras, es por este pecado.(C.11.1004-1024)



Quién le iba a decir al Maestro Ávila, años atrás, que “las negras leyes” estudiadas en Salamanca, a las que hará referencia con notable malestar, les iban a servir como soporte para evangelizar en lo social.

Después de expresar lo que algunos dicen que el remedio estaría en que una nueva ley aumentara las tasas – entretanto que salga," ellos verdaderamente  quebrantan el juramento con el propósito de seguir quebrantándolo".(C.11.1046).

Quién nos iba a decir que el “estado de bienestar” disfrutado iba a dar paso al “estado de malestar” a que ha dado lugar la clase dirigente entre otros factores y que estemos anidando una mirada pesimista ante un futuro incierto al no vislumbrar “algo nuevo” que dé paso, que devuelva, que dé respuesta a la esperanza frustrada.  


Como al que se le calienta la lengua, el maestro Ávila, aflora y desarrolla la cuestión para que no quede cabo suelto. Son tan excesivos los derechos que llevan, que, por mucho que el rey se los tasase, no serían tanto, ni con mucho, como lo que ellos llevan, o pidiéndolo o recibiéndolo; y lo uno y lo otro le está vedado por ley; aunque pocas personas hay que quieran dar de su voluntad más de lo que deben; y si lo dan, es por entender que el escribano no le despachará con diligencia su negocio, si no es a peso de dinero así lo hacen entender, tanto como pidiéndolo como obligando a que se pague.(C.11.1054-1070)

Hoy: serán la subida de impuestos o los casos que afloran cada día en los medios de comunicación.


Los jueces tienen obligación de remediar esto, así por vía del perjuicio, pues es cosa pública, como por vía del excesivo precio que llevan, y así está mandado por ley que sean castigados por ello. Ni los tales jueces se pueden excusar…porque ya se sabe que, si no hay pasión que mueva a pedir estas cosas, no hay a quién se le dé nada por ellas, y por temor de los mismos escribanos pues es gente que puede dañar, o, por lo que a cada uno se le antoja, quiere más callar que meterse en estos pleitos. … Y pues esto consta hay obligación de castigarlo y remediarlo…

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