El libro que escribió Antonio Calderón sobre la Inmaculada
Concepción, va acompañado de esta estampa realizada por el grabador flamenco
Herman Panneels. Esta estampa, como podemos apreciar, desarrolla una
composición tripartita de tres calles y tres cuerpos de gran barroquismo.
En la calle central, una columna cuyo cimiento es el escudo
de España durante el reinado de Felipe IV, actúa como punto de referencia para
la apocalíptica imagen de la Inmaculada Concepción. María es representada como una niña, en una gloria esplendente,
vestida de sol, coronada de doce estrellas y con larga cabellera sobre sus
hombros. A sus pies aparece la luna con las puntas hacia arriba y el dragón
vencido por la Nueva Eva.
Este singular triunfo de la Inmaculada, que se conforma en
la calle central, se completa en las laterales por una serie de ángeles que
proclaman con trompetas las glorias y fama de María y sostienen cartelas en las
que se recogen textos del Antiguo Testamento que prefiguran a la Inmaculada
Concepción. Todo ello en un paisaje celeste
que se despliega sobre una doble
representación: la de una ciudad y los campos con los que se enmarcan los
fundamentos de la columna mariana.
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