domingo, 30 de junio de 2013

LAS DISCÍPULAS Y LOS DISCÍPULOS DEL MAESTRO ÁVILA

El dominico padre Álvaro Huerga Teruelo, no defraudó


Dentro de los jueves de Juan de Ávila, ajustándose al tema propuesto, después de expresar el gozo profundo que le embargaba  por impartir su conferencia en el mismo lugar que el maestro Ávila lo hiciera hace cinco siglos, se declaró ferviente discípulo suyo al haberse encontrado con él en sus escritos.





Exponiendo los motivos que a lo largo de su vida le han llevado a sentirse cada día más discípulo avilista fijó su atención en su primer biógrafo fray Luis de Granada, que nadie como él supo transcribir lo que vivió, sintió y palpó al lado de tan inminente maestro que enseñaba para la vida.

Hizo un elogio al Epistolario Avilista, considerándolo lo mejor de sus escritos, en cuanto dirigidos a toda clase de gente, sobre todo a las mujeres que para él si que contaban.


Se detuvo en una carta dirigida a un predicador - de fray Luis de Granada se trataba - un verdadero tratado sobre la predicación.

Habló también de LAS DISCÍPULAS resaltando  a Ana Ponce de  León y a Dª Sancha Carrillo para quién comenzó a escribir el "AUDÍ, FILIA": un verdadero tratado de oración.


Es Huerga Teruelo, hombre sabio y culto donde los haya que a sus años, su conferencia parecía estar contando una historia con toda clase de detalles a los embobados oyentes.


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