domingo, 6 de noviembre de 2011

Marzo 2010 I


D. Antonio Tornero, habiendo adquirido recientemente un magnifico VIA CRUCIS pintado al óleo sobre cobre, ha tenido la feliz idea de montar una exposición en la sala de arte “Gaspar Becerra” calle Compañía nº 5, pidiéndole colaboración al Párroco del Salvador de la Ciudad para que cada paso de estación esté acompañado de una leyenda extraída de las obras de S. Juan de Ávila.


Los textos del vía crucis de esta Semana Santa de 2010 están inspirados en los escritos de San Juan de Ávila.

Promovido desde la Conferencia Episcopal Española, respaldado por la Iglesia de España y por el clero español, se está haciendo un esfuerzo común para que la Santa Sede reconozca a San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia.

Nuestra ciudad de Baeza se ha unido a esta feliz iniciativa organizando múltiples actos. Destacamos el ciclo de Conferencias y el Solemne Triduo y Fiesta que se celebró en honor del Santo en el mes de mayo del año 2009.

Nuestra Iglesia de Baeza incluso peregrinó a tierras de Montilla en el mes de noviembre pasado para visitar su sepulcro y manifestar nuestro deseo de que pronto sea reconocido como Santo Doctor.

La colocación de un monumento conmemorativo en el Instituto Santísima Trinidad, antigua Universidad de la ciudad.

Desde nuestra Agrupación de Cofradías y Hermandades del Arciprestazgo de Baeza queremos rendirle homenaje acompañando las estaciones de esta piadosa devoción popular con los textos de un enamorado San Juan de Ávila que pasaba horas y horas contemplando, entablando amistad y conversación con la imagen del Cristo Crucificado, de tamaño natural, que tenía en su casa de Montilla.

Deseamos que sea de provecho para todos vosotros y que os ayude a conocer mejor la espiritualidad de este Maestro de Santos.


I ESTACIÓN

Jesús es condenado a muerte

¿Qué te daremos Señor, por tantas mercedes, sino conocer entrañablemente que por ti tenemos y valemos y somos agradables a Dios, y darte gracias y alabanzas porque un tal como tú por unos como nosotros te ofreciste a padecer tantos trabajos?

(Carta 12)


II ESTACIÓN

Jesús carga con la cruz

Tu nos amas buen Jesús porque tu Padre te lo mandó, y tu Padre nos perdona porque tú se o suplicas. De mirar tú su corazón y voluntad, resulta me amas a mí, porque así lo pide tu obediencia, y de mirar El tus pasiones y heridas, procede mi remedio y salud porque así lo piden tus méritos.

(Tratado del amor de Dios, 12)


III ESTACIÓN

Jesús cae por primera vez

Abájase a nos para llevarnos consigo, hácese hombre para hacernos dioses, y desciende del cielo para llevarnos allá, y, en fin, murió para darnos vida.

¡Que entre estas cosas esté yo durmiendo y sin agradecimiento a tan grande amor!

(Carta 67)


IV ESTACIÓN

Jesús se encuentra con su madre

Padre de misericordia, decía la Virgen, veis aquí vuestra esclava, cúmplase en mí vuestra voluntad. Este Hijo me distéis, con gran alegría lo recibí. Veísle ahí os lo torno. Vos me lo distéis, Vos me lo quitasteis. Cúmplase vuestra santísima Voluntad.

Esclava soy para todo lo que vuestra majestad quisiera hacer de mí. El día de mi alegría os canté, el día de mi tristeza y dolores os suplico le recibáis en agradable sacrificio por los pecados de los hombres.

(Obras completas, BAC, III, 909)


V ESTACIÓN

El Cirineo ayuda Jesús a llevar la cruz

¿Seguís al Señor sin cruz? Pues no vais tras El. Muchos se venían cuando predicaba en los montes, en el campo, en los templos. Y de cuantos siguieron entonces no hubo uno que le ayudase a llevar la cruz.

(Obras completas, BAC, III, 907)


VI ESTACIÓN

La Verónica enjuga el rostro de Cristo

Si os preciáis de ser cristianos y tener a Cristo por cabeza y ser miembro suyo, obre en vuestro corazón su vida, pues vuestro hermano mayor de esta manera vivió. Pues tales obras hizo, imprima en mí su vida, pues es mi hermano.

(Lecciones sobre 1 San Juan I)


VII ESTACIÓN

Jesús cae por segunda vez

Fue tan grande tu liberalidad, que nos levantaste a lo más alto que nos podías levantar, que es la participación de ti, que eres infinito y sumo bien.

(Meditación que nos hizo el Señor en el Sacramento de la Eucaristía, II, 760)


VIII ESTACIÓN

Jesús consuela a las hijas de Jerusalén

Y para qué es la vida, sino para amar.

Si amáramos de veras a Dios

Nos olvidaríamos de nosotros,

Si de veras amásemos las cosas del cielo

Fácilmente olvidaríamos las del suelo.

Y para qué es la vida, sino para amar.

(Carta 201)


IX ESTACIÓN

Jesús cae por tercera vez

Gran fuerza ponen contra ti tus contrarios, mas muy mayor fuerza te hizo tu amor, pues que te venció.

(Audi, filia)


X ESTACIÓN

Jesús es despojado de sus vestidos

Cristo, hermoso sobre hombres y ángeles quiso disimular su hermosura y vestirse en su cuerpo, y en lo de fuera, de la semejanza de nuestra fealdad, que en nuestras almas tenemos, para que así fuese nuestra fealdad absorbida en el abismo de su hermosura.

(Audi, filia)


XI ESTACIÓN

Jesús es clavado en la cruz

Corramos, pues, tras Dios, clavado por amor,

Que no se nos irá, clavado está,

Clavado está en la cruz, por ti, por mí, por él,

Clavado está. Clavado está.

(Carta 74)


XII ESTACIÓN

Jesús muere en la cruz

¡Oh sangre hermosa de Cristo hermoso que aunque eres colorada más que rubíes, tienes poder para emblanquecer más que la leche! ¿Y quién viera con cuánta violencia eres derramada por los sayones y con qué amor eras derramada del mismo Señor?

(Audi, filia)


XIII ESTACIÓN

El descendiento de la Cruz del cuerpo de Jesús

Miremos a Cristo en la cruz y verle hemos atormentada su carne y deshonrado el mundo y vencedor del demonio. ¿Quién a Cristo miró que fuese engañado? Ninguno. Pues no apartemos nuestros ojos de El si no queremos tornarnos ciegos. Muera ya en nosotros nuestro viejo hombre pues murió por nosotros en cruz nuestro nuevo Hombre que es Cristo.

(Carta 64)


XIV ESTACIÓN

Jesús es sepultado en el sepulcro

Lo que se desea trae gozo, cuando es cumplido, no es maravilla que se llame día de tu alegría el día de tu pasión, pues era deseado por ti, y por eso quedó vencedor tu amor, y como llama viva no se pudieron apagar los ríos grandes y muchas pasiones que contra ti vinieron. Por lo cual, aunque los tormentos te daban tristeza y dolor muy de verdad, tu amor se holgaba del bien que de allí nos venía

(Audi, filia)


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